Era
extraño.
Hacía
ya un rato que había dejado de llover, y que había dejado de notar esa
sensación de soledad.
Estaba
sentada en una butaca de cuero negro bastante cómoda, junto a la ventana. El
cielo londinense presentaba, como de costumbre, un triste color ceniza. Ni las
nubes se distinguían en aquel cielo, todo se difuminaba como al emborronar un
dibujo. Era el cielo al que estaba acostumbrada, aunque lo prefería con lluvia.
La lluvia la hacía sentir viva, como si cada pequeña gota fuera un problema que
se disipaba. Le gustaba ver llover, sentirse empapada y sonreír bajo la lluvia.
Estar completamente mojada, aun llevando capucha y paraguas, sentirse pesada
por aquella carga extra y llegar a casa jadeante.
La
lluvia la hacía pensar que no estaba sola. Imaginaba que aquella misma agua empapaba
también a gente muy diversa en todo el mundo, y que de algún modo, estaban
conectados. Sí, entonces no estaba tan sola. El sentimiento era siempre el mismo. Aunque, en aquella ocasión,
había habido una notable diferencia.
Estaba
tumbada en el sofá de su casa, leyendo por quinta vez el sexto libro de Harry
Potter, cuando oyó que llamaban a la puerta. Siguió leyendo, pero el insistente
sonido no cesaba.
-Shai,
¡abre la puerta!
-¡Pero
mamá, seguro que es uno de esos pesados vendedores a domicilio!
-¿Y
si es tu hermana, qué?Shai lo meditó unos momentos. Sí, lo más probable es que fuera el desastre que tenía por hermana. Seguro que se le habían vuelto a olvidar las llaves sobre la mesa de la cocina.
-Serás
idiota, Zoey…- masculló.
Se
dirigió hacia la puerta. La casa era más bien pequeña, así que no tardó en
llegar. Giró su llavero, que solo tenía tres llaves, varias veces hasta abrir
la puerta.
Allí
estaba su hermana, completamente empapada, sin el paraguas y con aspecto
atemorizado. En el momento en que iba a regañarla por perder su paraguas, se
fijó en que Zoey llevaba el brazo de un chico sobre los hombros. El muchacho
apenas se tenía en pie, sus ropas estaban rasgadas y bañadas en sangre. Estaba
sucio e inconsciente.
-Dios
mío.
Su
hermana empezó a emitir sollozos incontrolados, así que Shai agarró al chico y
lo llevó hasta el sofá donde momentos antes ella había estado. Cuando lo dejó,
abrazó a su hermana, cuyas lágrimas se confundían ya con el agua de lluvia que
la cubría de pies a cabeza.
-Sh,
sh, tranquila…- le acarició el pelo, tratando de calmarla.- ¿Qué ha pasado,
Zoey?-Es-estaba andando por la calle, y-y entonces lo encontré acurrucado junto a un edificio… estaba inconsciente, sucio y cubierto de… de…
Una
nueva oleada de llanto le impidió seguir hablando.
-Tranquila,
sh, tranquila. ¿Me oyes, Zoey?...Su hermana trató de continuar.
-Quise
llamar a la ambulancia, pero tenía el móvil sin batería y pensé que lo mejor
era traerlo…
Típico
de su hermana ser tan descuidada.
-Vale,
vale, hiciste bien…- entonces se dio cuenta de que lo que realmente tenían que
hacer era llevarlo al hospital.- ¡Mamá, deja lo que estés haciendo y pon en
marcha el coche!
-Pero
hija, estoy preparando la…-su madre salió de la cocina y entonces vio al
chico.- Oh Dios mío. Avisa a tu hermano, voy a por el coche.
Aún
con su hermana en brazos, tomó aire y gritó.
-¡Alec!Su hermano apareció por la escalera.
-Voy,
voy, no te estreses…-miró al muchacho del sofá, que apenas respiraba.- ¿Y a
este qué le ha pasado?
-¿Qué
que le ha pasado? ¡Serás idiota! ¿No ves que se muere? Vamos a llevarlo al
hospital, ¿vienes?-Mmm… déjame pensar… no.- los ojos verde brillante de su hermano demostraban la más pura indiferencia, mientras se pasaba la mano por el cabello negro. En realidad, Shai entendía a su hermano. Intentar salvar a un hombre era lo último que se le habría pasado por la cabeza. Ella, que odiaba con toda su alma a los hombres desde el incidente de su padre… Le asqueaban. De hecho, el ver al muchacho tumbado en el sofá, moribundo, le causaba un extraño y cálido placer. La única razón por la que había decidido salvarlo era su hermana. Ni su sentido del deber la impulsaba a ayudar a aquellos seres repulsivos. El único hombre que quería en su vida era su hermano mayor, con quien estaba extrañamente unida, e incluso él sobraba en ocasiones.
-Como
quieras.- se escuchó el pitido del coche de su madre fuera de la casa.- Nos
vamos, Zoey.
Su
hermana asintió casi imperceptiblemente, y ella levantó al chico.-Solo asegúrate de que no muera.- dijo su hermano enigmáticamente antes de que Shai saliera por la puerta con un desconocido ensangrentado en brazos.
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He aquí la primera parte del capítulo 1 de Clockwork. Siento tardar tanto en publicar, pero mi cabecita no da para mucho ^^'

:( POrque me haces esto Mikka-san?
ResponderEliminarPorque no escribes mas rapido?
Quiera mas!!!
O te acosare cada noche... a lo ragnarok!!!!!!
Hola, Mikka-san. ^^ He leído ambos prólogos y este capítulo, y, la verdad, pensaba que Amnesia pertenecía a Clockwork. Nos vas a hacer un lío como sigas así (xD), pero ambas historias me han parecido muy interesantes, maduras, típico tuyo. A pesar de eso, tal vez deberías escribir solo una historia cada vez, puede que dos al tiempo te estresen, aunque estemos en verano, porque a mí me ha pasado algo parecido. Si ves que no, sigue con las dos, que a mí me gustan. *-*
ResponderEliminarSi, lo siento Neko ^^' La verdad es que hasta yo me he hecho un poco de lío. Creo que de momento iré escribiendo Clockwork, y luego ya veremos. Tengo ambas historias un poco paralizadas, pero por lo menos os pongo la segunda parte de este capítulo.
ResponderEliminarGracias por comentar!